El sistema calendárico de Mesoamérica contempló una división del ciclo solar en 18 segmentos de 20 días (360 días), a los que se añadían 5 días al final para completar el recorrido del sol.
Cada veintena era dedicada a entidades sagradas específicas que durante el proceso de colonización española fueron sustituidas por Santos o Vírgenes con quienes compartían ciertos rasgos; muy especialmente la fecha en la que unos y otras eran celebrados.
Los alimentos juegan un papel fundamental en las actividades rituales que se desciben en cada veintena. Cada ingrediente es una pequeña pista que nos permite conocer cómo honraban los pueblos prehispánicos a la naturaleza y todas sus manifestaciones.